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Un estudió presentó el impacto ambiental de regalar flores en el Día de San Valentín

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Debido a sus métodos de cultivo y transporte, se presenta un aumento de emisiones de carbono en la atmósfera, según el análisis.

El día de San Valentín cada vez es más reconocido en Colombia, pese a ser una tradición más conocida en Norteamérica, sumado a que en el país se tiene una celebración similar con el mes del Amor y la Amistad, en septiembre.

Uno de los detalles principales de San Valentín es el incremento en la comercialización de flores a nivel mundial, donde análisis indican que la producción tiene un valor de 64,5 mil millones de euros1, siendo la fecha con mayor volumen de ventas seguida por la Navidad.

A pesar de que la industria proporciona trabajo a miles de personas en los países, la floricultura tiene un costo cada vez más alto para el medioambiente, según la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), afirmando que para este año, Colombia exportará 660 millones de tallos (equivalentes a US$225.000), un 10% más que en 2019 cuando salieron del país cerca de 600 millones de tallos a mercados como EE.UU., Reino Unido, Canadá y México, entre otros.

Sin embargo, estudios indican que esto conlleva que durante el proceso de transporte, se emitan grandes cantidades de CO2 que puede afectar a la atmósfera, donde pueden ser de hasta 3 kg de CO2 por flor

En muchas áreas, se necesitan enormes cantidades de energía para cultivar flores que abastezcan la demanda de los consumidores. Este es el caso de países como Inglaterra o Países Bajos, que cuentan con cielos nublados la mayor parte del año. Esto obliga a cultivar las flores en invernaderos, que se calientan mayoritariamente a través de la combustión de gas, liberando grandes cantidades de CO2 a la atmósfera.

Un estudio de la Universidad de Cranfield demostró, por medio de análisis de ciclo de vida, que las rosas vendidas en Reino Unido y cultivadas en Países Bajos emiten seis veces más CO2 que las rosas cultivadas en Kenia y vendidas también en Reino Unido.

Esto supone emisiones de hasta 3 kg de CO2 por flor, a pesar de ser países geográficamente más cercanos, lo que disminuye las emisiones de CO2 por transporte, por eso la floricultura en Países Bajos produce un coste de carbono mucho más elevado  debido al intenso cultivo de las flores en invernaderos.

Una alternativa a las flores es la plantación de árboles, impulsados por plataformas de reforestación profesionales como Tree-Nation, con más de 130.000 árboles desde el 1 de enero del 2020, allí los usuarios pueden plantar árboles fácilmente alrededor de todo el mundo.

Mientras que cada flor cortada puede llegar a emitir 3 kg de CO2, un solo árbol es capaz de limpiar hasta 250 kg de CO2 a lo largo de su vida, informó la entidad, afirmando que “las flores cortadas suelen durar únicamente un par de días, mientras que un árbol puede durar tanto como una relación. Incluso más”.

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